A medida que avanzaba el formato de entrevistas televisivas, Day escribió para sí mismo en 1961 un código que buscaba expresar ese balance de una “televisión vigorosa e incisiva, pero con reglas justas”.
El código estaba dirigido a periodistas de televisión, pero es aplicable a entrevistas en cualquier medio de comunicación.
Las reglas asumían que los entrevistadores eran exclusivamente hombres, algo por lo que Day se disculpó en su autobiografía.
Éste es su código:
1. El entrevistador de televisión debe cumplir su deber como periodista, indagando y sondeando en busca de datos.
2. Debe poner a un lado sus propios prejuicios y plantear interrogantes que reflejen opiniones variadas, aunque se le acuse por ello de expresar preferencias.
3. No debe permitirse sentirse deslumbrado o tener una actitud de reverencia cuando esté frente a una persona poderosa.
4. No debe comprometer la honestidad de la entrevista omitiendo temas difíciles e incómodos o acordando las preguntas por adelantado.
5. Debe resistirse a cualquier sugerencia o presión de sus empleadores para que suavice o manipule la entrevista con el fin de asegurar la presencia de un entrevistado “prestigioso” o complacer a las autoridades.
6. Si luego de manifestar su oposición a estas presiones el entrevistador siente honestamente que no documentó sus preguntas con anticipación, sí es razonable darle a conocer los temas principales. Si le entrega la lista de antemano no tendrá la posibilidad de plantear preguntas adicionales que pueden ser cruciales para clarificar un punto o cuestionar una respuesta.
7. Debe dar una oportunidad justa y razonable al entrevistado de responder, dentro de las limitaciones de tiempo impuestas por el formato televisivo.
8. Nunca debe usar su experiencia profesional para jugar una treta o avergonzar a alguien que no está acostumbrado a aparecer en televisión.
9. Debe plantear sus preguntas en forma firme y persistente pero no tediosa, ofensiva o simplemente para dar la apariencia de ser riguroso.
10. Debe recordar que un entrevistador no es empleado para debatir, polemizar, o cumplir el papel de fiscal, inquisidor, psiquiatra o experto. El entrevistador es un periodista que procura información en representación de la audiencia.